Entrena a tu pareja como a una mascota
Los maridos y los novios son como niños pequeños. Tiran los calcetines en cualquier sitio, dejan tetrabricks vacíos en la nevera y debes recordarle continuamente que lave los platos de la cena. Pero, hay que hacerse a la idea de que así son las cosas y que no cambiarán. No obstante, la escritora Amy Sutherland explica cómo ha conseguido modelar a su pareja y transformarlo en el marido ideal en su libro ‘What Shamu taught me’ (‘Lo que Shamu me enseñó’).

Aquí van algunas pistas: Amy se plantea que debería entrenar a su marido de la misma manera que se entrena a un cachorro. Así que deja de ser gruñona. En vez de decirle seis veces por semana que es un cerdo y que no hace nada en todo el día (lo que sería como castigar al cachorro), lo que debes hacer es recompensarle. Si saca la basura o hace la cama por la mañana, halágalo y hazle cumplidos, como si se tratara del mismo Moisés, que acaba de dividir el mar en dos. Si os sirve de algo, en una ocasión le agradecí a mi novio que pusiera una taza en el lavaplatos y me miró como si estuviera loca.
Según la autora, la enseñanza debe hacerse mediante pequeños pasos. Dile que quieres que haga la colada. Le explicas todo con mucha calma, y cuando descubras horrorizada que ha arruinado tu mejor sujetador negro (un Calvin Klein de encaje) porque lo ha mezclado con toallas blancas a 60º…debes elogiarle porque, al menos ha sabido poner el detergente en el departamento correspondiente. ‘Mira los pequeños progresos en vez de esperar que todo cambie de repente’, dice Sutherland. Así lo hice, pero casi consigo volverme loca. De acuerdo, tal vez a la escritora le haya funcionado, pero está visto que no es el mejor método para mí. Y, ¿sabéis qué? Soy feliz con el hombre que tengo y, aunque a veces me irrita su modo de actuar, no lo cambiaría por nada. De la misma manera que tampoco me gustaría que él intentara cambiarme (‘cariño, si esta semana consigues no comprarte un par de zapatos nuevos, te daré una galletita’).
Ahora sólo queda una cuestión: ¿de dónde ha sacado Amy Sutherland toda esa ‘sabiduría’? El nombre de ‘Shamu’ en el título del libro se refiere a una ballena orca del acuario de San Diego, California. Se la capturó a los 4 años de edad. Vivió 6 años más, mientras que fuera de cautividad hubiera alcanzado los 50 e incluso 80 años de edad. La escritora se basó en las técnicas de los entrenadores con estos animales, pero no creo que una bestia de una envergadura tan enorme como la ballena asesina, como se la conoce, deba estar en una piscinita, lanzando pelotas a su entrenador. Así que no pienso acabar con el espíritu de mi chico, para controlarle y decirle lo que debe hacer, como si fuera una foca o una ballena adiestrada.
Prefiero hacer una escapadita para solucionar estos pequeños problemillas entre parejas. ¿Qué tal ir a visitar el Oceanarium de Lisboa? Muchos peces tropicales, pero ninguna ballena…Para una estancia perfecta, alquila Apartamentos en Lisboa.





Entrena a tu pareja como a una Mascota…
Amy se plantea que debería entrenar a su marido de la misma manera que se entrena a un cachorro. Así que deja de ser gruñona. En vez de decirle seis veces por semana que es un cerdo y que no hace nada en todo el día (lo que sería como castigar al cacho…